lunes, 17 de septiembre de 2012

UNA ARPÍA AL SERVICIO DE LA DICTADURA CUBANA




            
Por Efrén Fernández Fernández/MCL.
En este artículo no hablaré de un símil de las célebres espías, África de la Heras, Anna Chapman o Mata-Hari.  He de referirme a una arpía nombrada Giselle Caridad Reyes Sánchez, que estando al servicio de la Seguridad del Estado de la Dictadura de los hermanos Castro, ha reprimido con saña a las valerosas Damas de Blanco y ha tratado de destruir a mi familia. Estas cuartillas constituyen una denuncia pública, para que se conozca la vileza de una mujer que es capaz de sacarse un ojo por tal de ver ciega a otra persona, y la maldad del régimen comunista que ha oprimido por más de cincuenta años al pueblo cubano, 

          El 6 de febrero de 2010 falleció mi querido padre, cuando aún la dictadura cubana me tenía encarcelado como prisionero político.  Ese día, a la una de la madrugada, efectivos de la Seguridad del Estado  -cumpliendo lo establecido en el Reglamento de las Cárceles y Prisiones de Cuba-,  me llevaron altamente custodiado durante dos horas, a la funeraria capitalina que está ubicada en la calzada de Zapata, donde tenían tendido a mi padre.
          Recuerdo que en este recinto, un miembro de mi familia me señaló con el dedo a una muchacha que estaba sentada y encorvada en una butaca, de tal manera que no pude verle el rostro.  Me dijo que esa joven era la “novia” de mi hijo Yunier Fernández Leyva (hijo mío con otra señora), pero que estaba aterrada porque varios de los oficiales de la policía política la conocían y la miraban de forma amenazadora, pues según refirió ella, trabajaba como civil en un lugar del Ministerio del Interior donde frecuentaban esos esbirros.
          Hoy en día sé, que la presencia en la funeraria de esta muchacha nombrada Giselle Caridad Reyes Sánchez , fue un ardid preparado minuciosamente por la Seguridad del Estado, para fingir que ella era víctima del acoso de este cuerpo represivo; y conseguir que se compadecieran de ella, para así poder lograr más fácilmente su inserción en el seno de mi familia, aprovechando el inmenso dolor que padecían por la muerte de mi padre. Era la primera vez, que mi familia veía y conocía a  esta joven, que en muy poco tiempo nos mostró su naturaleza extremadamente vil y perversa.
          No habían pasado diez días de la muerte de mi padre, y la estratagema de los servicios de inteligencia de la Junta Militar cubana de infiltrar a esa diabólica mujer llamada Giselle en mi familia siguió en curso, pues constantemente ella le refería a mi hijo Yunier que oficiales de la Seguridad del Estado, entre ellos uno que se nombraba “William”, la estaban amenazando constantemente para que mi hijo se alejara de nuestra familia, porque si no lo hacía tomarían represalias con él y con "ella"; e incluso llegó a referirle que esos oficiales le decían a ella que podían conseguirle un buen trabajo a él, si acataba sus absurdas imposiciones.  
          Mi hijo Yunier me cuenta, que a lo sumo un mes antes de conocer a Giselle, él tenía otra novia que residía en la barriada del Vedado, en La Habana. Su novia, que había terminado con éxito los estudios pre-universitarios, cuando fue a la entrevista para optar por una carrera universitaria, le manifestaron que Yunier era hijo de un “contrarrevolucionario” (su novia conocía que yo era preso político)  y que tenía que escoger entre su novio y los estudios universitarios. Este chantaje continuó, trayendo consigo la ruptura en el noviazgo, porque de no ser así, obstaculizaría las aspiraciones que tenía su novia de matricular en una escuela militar, donde podría realizar los estudios con más facilidad.
          La policía política, conociendo la aflicción de mi hijo por haber perdido a su querida novia de la barriada del Vedado, enseguida prosiguió con su plan de introducir a alguien en nuestra familia; por eso hicieron que la esbirra Giselle Caridad Reyes Sánchez  (era la hija de la sub-directora de la escuela donde estudiaba Yunier) obrara con su habitual artimaña y sedujera a mi hijo, haciéndose pasar por una muchacha  cristiana, dulce y noble.
Giselle Caridad Reyes Sánchez
         En escasas semanas Giselle “quedó” embarazada y su familia realizó rápidamente la boda por lo civil y en una iglesia protestante ubicada en el municipio de la Habana Vieja.
          Un mes y medio después, fui desterrado hacia España junto a mi familia -la policía política simulaba negar viajar a Giselle junto a nosotros, porque según ellos ella había sido trabajadora civil del Ministerio del Interior-, no obstante, a última hora la “autorizaron” a salir de Cuba, es decir que la jugarreta de la Seguridad del Estado estaba fructificando.
          Hoy en día, después de conocer quién es verdaderamente Giselle Reyes, mi familia comprende por qué minutos antes de que los desterraran, la familia de esta mujer (a la que tampoco conocían) se personó en la casa donde vivíamos en Cuba para despedirla; cuando mi familia no sabía ni la fecha ni la hora de la partida. ¿Quién se lo comunicó anticipadamente a la familia de Giselle? 
          Cuando llegamos a Madrid el 17 de agosto de 2010, nos alojaron en el Hotel La Princesa situado en la localidad de Móstoles.  En este lugar, comencé a percatarme  quién era esta mujer diabólica.  Cada vez que asistíamos al restaurant del hotel, Giselle de una manera desenfrenada se comportaba como una mujerzuela, al tratar de cortejar a un camarero. Yo tuve que prevenir a mi hijo para que actuara con cordura. La sensatez de Yunier evitó el escándalo (todo indica que esa era la intención de ella) que pudo haber provocado la actitud vergonzosa y humillante de Giselle.
          Como entre cielo y tierra no hay nada oculto, todo en torno a esta muchacha comenzó a desentrañarse. Cuando nos visitaron al hotel las señoras de Mar por Cuba,  recuerdo que se efectuó una actividad en uno de los salones que están ubicados cerca del restaurant; participaron varios de los presos políticos de conciencia que habíamos sido desterrados, Damas de Blanco, otras personas, y algunos medios de prensa. Estando transcribiendo la nota que se entregaría a la prensa, vi que mi familia se dirigía hacia el restaurant a efectuar el almuerzo; en ese preciso momento algo quedó fijado en mi memoria. ¡Giselle había cogido por el brazo a Yunier y se retiro del lugar con rapidez!  A mi esposa y a mi cuñada, enseguida les relaté esto que me pareció extraño.
          Ese mismo día por la noche, Giselle fue a la habitación que ocupábamos mi esposa y yo.  Nos pidió que la escucháramos -me percaté que estaba temerosa- y así lo hicimos. Nos contó que (cito sus palabras literales)  “a ella donde trabajaba en Cuba la llevaban para gritarle a las Damas de Blanco” (fin de la cita). Enseguida supe el por qué en horas de la tarde, se había retirado velozmente. Había visto a alguna persona que podría reconocerla.  Yo le expliqué que mis hermanos de causa o las Damas de Blanco no albergaban odio o sed de venganza, que eran personas que amaban la paz y la libertad.  A partir de ese día noté que comenzó a ir tarde al restaurant, cuando ya casi no había personas.  
          El 31 de agosto de 2010, al llegar a la ciudad de León donde residiríamos, y en  presencia de la señora de la ONG que nos recibió y atendió, Giselle mostró sus dotes de chusma, al emprenderla con vulgaridad y agresividad contra una mujer que se nos adelantó en alquilar un taxi en la terminal de autobuses. Todos nos quedamos pasmados con esa actitud tan lamentable.


Portada del Diario de León, del 12 de septiembre de 2010, donde publicaron una entrevista que me hicieron al llegar a esa ciudad. En la instantánea publicada en esa página se aprecia a la esbirra Giselle Caridad Reyes Sánchez junto a mi familia.


Fotografía que aparece en la portada del Diario de León. En el círculo rojo se encuentra la diabólica Giselle Caridad Reyes Sánchez.

           A partir de esa fecha comenzamos a vivir en un hermoso y amplio apartamento de acogida. Un día al amanecer apareció un pañuelo de tela en el suelo del hall del apartamento de acogida, y no pertenecía a ninguno de los miembros de mi familia. No faltaba absolutamente nada en la casa y todo estaba en orden, por eso me percaté al instante que eso era otra treta de Giselle, para tratar de crear el pánico en mi familia, cosa que no lograrían jamás.  Al informarles a las personas de la ONG, de esta situación, decidieron cambiar la cerradura de la puerta. No obstante, la insistencia y la mediocridad de Giselle no cesó en el empeño de infundir temor, pues cuando salíamos de la casa se las ideaba para dejar una luz encendida a escondidas nuestra, y hacer ver que alguien había entrado en el apartamento.  Como fingíamos no percatarnos, ella al ver que no fructificaba su engaño, desesperadamente hacía alusión una y otra vez a la luz encendida. 

         Su malicia no se detuvo, pues constantemente iba a ver a las personas que nos atendían en la ONG, para difamar y decir absurdas mentiras sobre mi familia, tratando de crearnos una situación adversa con la finalidad de que nos retiraran las ayudas y el apoyo que generosamente recibíamos. El blanco predilecto de sus ataques iba dirigidos en aquel entonces contra mi esposa Yamile Velazquez Batista y su hermana melliza Yamilka, ambas Damas de Blanco.
          En una ocasión, actuando en correspondencia con la bajeza que caracteriza al cuerpo represivo que pertenece, le dejó una nota en el baño a mi sobrino Néstor, donde le decía que ella inventaría un pretexto para que mi hijo Yunier saliera de la casa, y facilitar así que mi sobrino entrara en su cuarto para hacer el sexo con él.
          Mi sobrino, al ver esta nota nos la enseñó inmediatamente. Decidimos romper ese papel y no comentarle nada a mi hijo. De no ser por la decencia de mi familia, esta maquinación de Giselle nos hubiera causado una fatal consecuencia. Teniendo en cuenta la malicia de esta mujer, no descartamos que su propósito fuera mandar a mi hijo Yunier a un lugar cerca de la casa a comprar algo, para que mi sobrino entrara en su cuarto, y cuando mi hijo regresara, poder armar un escándalo donde fingiría que Néstor había abusado de ella.  Gracias a Dios, su siniestro plan fracasó rotundamente.
          En enero de 2011, la ONG que nos atendía alquiló un apartamento para mi hijo Yunier y  Giselle, ya que conocían las malas intenciones de esta mujer contra mi familia.  Los casi cinco meses en que vivió con nosotros fueron un verdadero martirio; donde tuvimos que soportar sus provocaciones, su falacia y las acciones venenosas que hacía para desestabilizarnos; que si narrara cada una de ellas necesitaría varias cuartillas.
          A partir de esta fecha, Giselle no vivió más con nosotros pero sus ataques no cesaron. Desde entonces, su labor fundamentalmente ha sido tratar de crear un estado de opinión desfavorable hacia nosotros, inventando una sarta de mentiras para tratar de empañar nuestra imagen y desacreditarnos. También se ha encargado de trasmitir a las personas donde reside en León, España, que la dictadura de los hermanos Castro ha convertido a Cuba en un “paraíso”, tergiversando así la triste realidad que vive el pueblo cubano, que sufre con creces las penurias, la falta de derechos y de libertad.
          Su ira por no poder causarnos el daño que deseaba, así como su arrogancia la ha hecho manifestar a varias personas que ella me destruiría a mí y a mi familia.
          Víctimas de esa brutalidad  desaforada son mi hijo y mi nieta, nacida de esta perversa mujer, que constantemente dice una frase contra su bebita: (cito sus palabras literales): “Si me la pudiese meter para adentro otra vez lo haría”, (fin de la cita).  Giselle jamás ha atendido adecuadamente a la niña, e incluso llegó a pegarle delante de otras personas cuando tan solo tenía seis meses de vida, porque la bebé lloraba. En una ocasión, cuando amamantaba a la niña, esta mordió su pezón y Giselle la arrojó al piso y aparentando estar  brava, se marchó para la calle hasta altas horas de la noche, dejando a la niña llorando con mi hijo.  
           Indudablemente, la crianza que le proporciona Giselle a la niña puede ocasionarle serios trastornos a la párvula. La niña es el fruto que nunca deseó, fue un medio para poder desarrollar el trabajo sucio que le encomendaron sus jefes de la policía política cubana.
           Desde hace meses, mi hijo Yunier que aún continua viviendo en León, terminó con esa relación que era un verdadero suplicio. Giselle lo ha agredido físicamente en varias ocasiones y no le permitía ver a la niña, que tiene un año y medio de edad; hasta que en el mes de julio lo llamó por teléfono y le refirió que se llevara a la niña. Todos quedaron sorprendidos ante esa actitud, y supusieron que algo tramaban. Hace alrededor de quince días, Giselle en un lugar público volvió a agredir físicamente a mi hijo, a nuestra amiga española que lo acompañaba e incluso a la niña. En algunas de sus agresiones, se han formulado las denuncias pertinentes, así como existen los certificados de las lesiones que ésta les ha provocado.
          Después de transcurrir varios días, Giselle y los secuaces de la dictadura que la asesoran, al ver que su objetivo no fructificaba, hicieron que ella denunciara en la policía a mi hijo Yunier, diciendo que él pretendía secuestrar a la niña y traerla para los Estados Unidos. Nunca había escuchado algo tan absurdo e inaceptable. ¡Yo jamás toleraría o compartiría algo así!  Esto demuestra cuál era el fin que perseguían, cuando ella le dio la niña a mi hijo. Imaginaron que él vendría enseguida para los Estados Unidos, y así el régimen de manera solapada utilizaría a Giselle, para iniciar una campaña donde me tildarían de secuestrador, etc., etc...  
           Durante muchos meses busqué la imagen de Giselle en los vídeos donde se observa cómo reprimen a las Damas de Blanco. No hace mucho pude gritar ¡Eureka!, pues encontré un vídeo en YouTube donde aparece Giselle Caridad Reyes Sánchez reprimiendo a esas valientes y pacíficas  mujeres. Esto es una evidencia irrebatible, que demuestra la veracidad de mis palabras, y el sufrimiento tan grande que nos ha causado esta mujer al servicio del régimen despótico que oprime a los cubanos. 



En el círculo rojo de esta imagen que fue tomada del vídeo (se encuentra en el minuto 2:33), se puede ver a la esbirra Giselle Caridad Reyes Sánchez reprimiendo a las Damas de Blanco. http://www.youtube.com/watch?v=ED_R3LEaASI&feature=related

           Ya sabemos, que Giselle Caridad Reyes Sánchez es una oficial de la Seguridad del Estado, que al salir de Cuba tenía el grado de sub teniente y que laboraba en el detestado centro de operaciones e interrogatorios de la policía política cubana, conocido como Villa Marista.


En el círculo rojo de esta imagen se puede ver a la esbirra Giselle Caridad Reyes Sánchez intercambiando unas palabras con otra oficial de la policía política - ambas tienen una camiseta similar -. Durante años en los “mítines de repudio” (progroms organizados y dirigidos por la Seguridad del Estado, muy similares al Kristallnacht) el régimen ha disfrazado a miembros de la policía política con una vestimenta (ropa de civil) igual para poder diferenciarlos en la multitud de los que son reprimidos. (En el vídeo se encuentra en el minuto 2:35)  http://www.youtube.com/watch?v=WiJpfSpCOmk

           En el vídeo (que anexo a este texto) Giselle aparece disfrazada de civil, para aparentar que es el pueblo quien reprime a las Damas de Blanco. A su lado va otra oficial de la policía política que está vestida con una camiseta similar a la suya y que en un momento conversan entre ellas. Detrás de estas dos abominables mujeres va el esbirro de la Seguridad del Estado, que dice llamarse “William” dándoles instrucciones a sus subordinadas. Este individuo es el mismo que durante los últimos años de mi injusto cautiverio, persiguió, hostigó y amenazó a mi familia.  También aparece en muchos de los vídeos que muestran la cruel represión contra las Damas de Blanco. 
 
En el círculo rojo de esta imagen se aprecia como el oficial de la Seguridad del Estado que dice nombrarse William, va dirigiendo como verdaderas marionetas a sus subordinadas que reprimen a las Damas de Blanco. Se puede observar como pone su mano en la espalda de la oficial que va al lado de Giselle Caridad Reyes Sánchez. (En el vídeo se encuentra en el minuto 3:38)


El individuo que está en el círculo rojo es el sicario de la Seguridad del Estado “William”. Esto aparece en otro vídeo donde están reprimiendo a las Damas de Blanco (minuto 2:07 y se repite en el 3:55): http://www.youtube.com/watch?v=R9dgIdbYdQI&feature=related

              Mi hijo Yunier, ahora que nosotros no estamos en España, se encuentra totalmente desprotegido y su estado es vulnerable, ante los ataques de la esbirra de la Seguridad del Estado cubano Giselle Caridad Reyes Sánchez.  Por eso, responsabilizo al Gobierno dictatorial de Cuba, de cualquier cosa que le pueda ocurrir a mi hijo Yunier Fernández Leyva, a la niña, a nuestra querida amiga española y a su hermosa familia.   
                    
...........................................................................................................

VÍDEO DONDE APARECE GISELLE CARIDAD REYES SÁNCHEZ REPRIMIENDO A LA S DAMAS DE BLANCO
http://www.youtube.com/watch?v=ED_R3LEaASI&feature=related




TAMBIÉN SE PUEDE VER ESTE VÍDEO EN:
http://www.youtube.com/watch?v=WiJpfSpCOmk









   


2 comentarios:

  1. Tocayo, lamento muchisimo tu situacion y la de tu famlia, ya sabemos hasta donde llega la dictadura,son capaces hasta de engendrar una vida para despues maldecirla, maltratarla y abandonarla, que mas de puede esperar si nos mataron a Paya? se puede ver que esa criatura tiene un buen padre que saldra adelante con ella, y la esbirra ya tendra el castigo que se merece. un abrazo tu tocayo Efren Pulgaron.

    ResponderEliminar
  2. sin comentarios hno Efren , sin comentarios, NO HAY MORAL Y DIGNIDAD EN MUCHOS CUBANOS, DAN ASCO, PENA AJENA.

    ResponderEliminar